Colombia | Elecciones presidenciales del 31/05/2026
- Catalina Tolstano

- 30 may
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Actualizado: 31 may

Autores: Alicia Albino, Julia De Bastiani Gasparini, Marina Distefano, Maxi Espósito, Jordana S. Esquivel, Juan Augusto González, Catalina Tolstano,
Contexto
Las elecciones presidenciales en Colombia del domingo 31 de mayo se llevarán a cabo en un clima de intensa polarización y tensión política. La disputa es entre la continuidad o el cambio: Con un oficialismo que se enfrenta a un amplio rechazo y una derecha opositora dividida, todo parece indicar que una segunda vuelta es inevitable.
El balotaje del 19 de junio de 2022 marcó un giro histórico en la política colombiana, convirtiendo a Gustavo Petro en el primer presidente de izquierda, derrotando a Rodolfo Hernández. Esta victoria no fue accidental, sino que tiene sus raíces en el gobierno de Iván Duque, que llegó a su punto cúlmine tras el estallido de 2021.
En un contexto post-pandemia caracterizado por la rotunda desaprobación a una controversial reforma tributaria, desigualdad y desempleo, miles de colombianos, a través de protestas masivas, manifestaron que el modelo neoliberal se había agotado. Dichas movilizaciones estuvieron marcadas por una contundente represión policial y graves violaciones a los derechos humanos. Este descontento acumulado generó el caldo de cultivo para que al año siguiente, la fórmula Petro-Márquez saliera victoriosa.
Al llegar a la Casa de Nariño, el plan de gobierno de Petro se centró en la “Paz Total”, la lucha contra el cambio climático y la reestructuración de la economía. El modelo económico consistió en una serie de políticas que apuntaban al desarrollo agrario, la reindustrialización, una transición energética y la reducción de la desigualdad. En este escenario, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística registró una baja en el desempleo que pasó de 10,6% en agosto de 2022 a 8,2% en octubre de 2025 y un crecimiento en la economía de 2,6% en 2025; dato relevante si se lo compara con el estancamiento de 2023 en donde hubo un crecimiento del 0,6%.
Sin embargo, la realización de su proyecto político fue limitado por el Congreso de forma progresiva. Ambas reformas, la laboral y la jubilatoria sufrieron cambios significativos al igual que importantes retrasos. La falta de apoyo por parte de los bloques tradicionales (Centro Democrático, Cambio Radical, La U, Conservador) dejó al gobierno en minoría, dificultando la ejecución de su agenda. A esto se le suma un gabinete de recambio constante ya que en menos de dos años hubo múltiples modificaciones ministeriales.
La promesa de campaña más ambiciosa estaba vinculada a la “Paz Total”: Consistía en ponerle un fin definitivo a los conflictos armados mediante un diálogo y una negociación con grupos armados y bandas relacionadas con el narcotráfico. A pesar de que se registraron momentáneas pausas de violencia en el departamento de Nariño y otras regiones, las conversaciones con las organizaciones guerrilleras más relevantes, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), fracasaron o están paralizadas.
Muestra de ello es lo que está ocurriendo en el departamento de Guaviare a días de las elecciones: Un enfrentamiento por el control de rutas del narcotráfico y economías ilegales entre alias “Mordisco” y alias “Calarcá”, dos cabezas disidentes de las FARC, sumió a la población de San José en un estado de confinamiento y terror, dejando al menos 50 muertos desde el 25 de mayo.
Asimismo, durante la tarde del sábado 7 de junio de 2025, la política colombiana fue visitada por un fantasma del pasado: el magnicidio. En un acto público en el barrio Modelia de Bogotá, el senador de Centro Democrático y precandidato presidencial, Miguel Uribe Turbay, fue baleado; paradójicamente, se encontraba pronunciando un discurso sobre la seguridad y la defensa personal. Falleció el 11 de agosto de 2025 después de dos meses en coma.
Según las declaraciones del condenado, Simeón Pérez Marroquín, alias “El Viejo”, la Segunda Marquetalia, un desprendimiento de las FARC organizó el atentado. Esta organización había formado parte de la mesa de negociación de paz del gobierno nacional. Pese a que la Consejería Comisionada de Paz aseguró que el gobierno había suspendido acuerdos con la Segunda Marquetalia en noviembre de 2024, este hecho impactó directamente sobre la campaña electoral del candidato de Pacto Histórico, Iván Cepeda, aumentando la polarización.
Cepeda representa la continuidad del proyecto de Petro con un perfil mucho más sobrio y disciplinado, sin el estilo caudillista y confrontacional que caracteriza a su predecesor. Su campaña apela directamente a los movimientos sociales, a las víctimas del conflicto armado y a las comunidades afrodescendientes e indígenas.
El candidato de Pacto Histórico lidera las encuestas ya que cuenta con la base electoral sólida y unificada de Petro. De esta forma, resulta factible que salga primero en la primera vuelta con minoría. No obstante, Cepeda se enfrenta a un fuerte rechazo y a un gran desencanto con el gobierno nacional que condiciona a la parte mayoritaria del electorado, que al estar dividida entre distintos candidatos, lo ayuda en la primera vuelta, pero le complica en la segunda. Este carácter de continuidad es una espada de doble filo ya que de la misma manera que le garantiza su electorado, le impone un techo electoral en el potencial balotaje.
Por el lado de la fragmentada oposición, tenemos dos derechas que no se hablan: Paloma Valencia, senadora de Centro Democrático, representante y heredera de la tradición uribista, y Abelardo De la Espriella, un outsider que encarna una derecha disruptiva; en sintonía con la ola global que enalteció a Trump, Milei y Kast. Tanto Valencia como De la Espriella tienen un objetivo compartido central en ambas campañas: que Cepeda no llegue al poder, pero para derrotarlo necesitan que uno de los dos pase a segunda vuelta. Esto engendra una disputa por el electorado en donde ninguno cede en pos del fin común. El clásico dilema del prisionero.
Independientemente del resultado de estas elecciones, todos los candidatos deberán enfrentarse a desacuerdos en el Congreso, partidos débiles fragmentados, deterioro en la seguridad, promesas incumplidas y a una profunda incertidumbre.
Sistema político
Colombia es una república democrática, presidencialista, unitaria, descentralizada y con autonomía territorial y con multipartidismo moderado.
Esta arquitectura política tiene su fundamento en la Constitución sancionada en 1991 en donde el pluralismo fue el pilar central: se ampliaron los mecanismos de participación ciudadana, se incorporaron autonomías territoriales, y se rompió con el bipartidismo histórico dando lugar a partidos alternativos.
Durante las primeras dos décadas del siglo XXI, la izquierda colombiana estuvo profundamente asociada con el conflicto armado en el imaginario conservador. Cada candidato progresista que se presentó quedó ligado al aparato guerrillero, generando un panorama dominado por la derecha uribista y la centroderecha, en donde la izquierda resultaba ineligible.
El consenso entre el centro y la derecha llegó a su fin con el estallido de 2021. El levantamiento masivo prolongado por meses evidenció años de demandas insatisfechas y la represión policial terminó erosionando la legitimidad del gobierno y de los partidos tradicionales. Con el quiebre de esta histórica alternancia, surgió una izquierda electoralmente viable, materializada en la alianza de Pacto Histórico.
Sistema electoral
Los titulares del poder Ejecutivo y Legislativo se eligen por sufragio universal, secreto y directo. El voto es voluntario, no obligatorio y los requisitos para emitirlo son: tener 18 años o más, estar inscripto en el censo electoral y presentar cédula habilitada para votar.
El presidente y vicepresidente son elegidos cada cuatro años mediante un sistema de mayoría absoluta con doble vuelta. Para ganar en la primera, un candidato debe sacar el 50% más uno; si ningún candidato lo logra, se realiza un balotaje entre los dos más votados.
Las elecciones legislativas, que se desarrollaron el 8 de marzo, renovaron de forma total ambas cámaras del Congreso. Se realizan cada cuatro años y los partidos pueden presentar ambas listas abiertas y cerradas, pero históricamente se ha usado mucho la lista abierta.
Por su lado, se eligen 103 senadores: 100 a nivel nacional, 2 en representación de comunidades indígenas y 1 que corresponde al candidato a presidente que quede segundo en las presidenciales. Se utiliza el sistema proporcional D’Hondt y el umbral en este ámbito es del 3%.
En el caso de la Cámara de Representantes el sistema es mixto y se eligen 183 legisladores, de los cuales 161 son de circunscripción departamental y son electos, al igual que en el Senado, mediante el sistema proporcional D’Hondt. Acá, la magnitud varía según el peso demográfico de cada departamento y el umbral es del 50% del cociente electoral; a menos que se trate de una magnitud de dos representantes, como ocurre con la circunscripción especial afrodescendiente; en dichas situaciones el umbral es del 30% del cociente electoral. Por último, se usa un sistema mayoritario simple en el caso del resto de las circunscripciones especiales: 16 escaños por circunscripciones transitorias especiales de Paz (CITREP), 1 por circunscripción indígena, 1 por la comunidad raizal de San Andrés y Providencia y 1 por circunscripción internacional. El representante que queda por mencionar será el candidato a vicepresidente que salga segundo en las presidenciales.
Candidatxs y partidos
Iván Cepeda — Pacto Histórico
Perfil: Hijo de Manuel Cepeda Vargas, dirigente de izquierda asesinado por paramilitares. Durante sus años de exilio y formación, estudió filosofía en Bulgaria y se especializó en Derecho Internacional Humanitario. Desarrolló su carrera como defensor de derechos humanos y al llegar a la Cámara de Representantes en 2010 y posteriormente al Senado en 2014, logró construir su identidad política desde la memoria y la justicia pendiente.
Estrategia de Comunicación: Es la continuidad con el proyecto de Petro, su programa, "El poder de la verdad" consiste en la profundización de la redistribución de la riqueza, la transición energética y la reforma agraria. Su discurso busca movilizar al electorado apelando a la resistencia frente a las propuestas de derecha y a la defensa de los avances sociales del gobierno saliente.
Base Electoral: Mantiene un núcleo duro de la base consolidada del petrismo, las regiones del Pacífico y el Caribe, así como el respaldo de organizaciones sindicales, movimientos sociales, comunidades indígenas y afrodescendientes.
Abelardo De la Espriella — Defensores de la Patria
Perfil: Como abogado penalista y empresario costeño construyó notoriedad como representante de empresarios y figuras públicas polémicas. Su campaña lo presenta como un pomposo outsider antisistema y lo muestra como un candidato financiado con recursos propios. Ha hecho referencia explícita a Milei y a Bukele como modelos a seguir.
Estrategia de Comunicación: El Tigre colombiano, al igual que el León argentino, tiene como ejes principales de su campaña a la economía, la austeridad y la seguridad, declarando a la familia, la propiedad, el trabajo y la fe como sus principios rectores. Propone una agresiva reducción del tamaño del Estado y un fuerte endurecimiento militar contra grupos armados y rechazo rotundo a negociaciones.
Base Electoral: Sectores evangélicos y católicos conservadores, clases medias urbanas y votantes que demandan mano dura.
Paloma Valencia — Centro Democrático
Perfil: Abogada y senadora de Centro Democrático desde 2014. Viene de una familia con una gran tradición política: es la nieta de Guillermo León Valencia, expresidente de la República. Antes de ingresar al Senado, se desempeñó como docente universitaria y columnista. Representante de la derecha tradicional y primera candidata femenina presidencial del uribismo.
Estrategia de Comunicación: Su campaña se basa en la "Seguridad Total" y se articula mediante la reducción de los ingresos ilícitos, fortalecimiento de la fuerza pública y el restablecimiento de la legalidad. En el marco de lo económico, defiende una disminución de impuestos para las empresas con el objetivo de fomentar la inversión privada y reactivación de sectores como el petróleo, gas y minería.
Base electoral: Uribismo tradicional, empresariado, clases medias urbanas y regiones con tradición conservadora.
Sergio Fajardo — Dignidad y Compromiso
Perfil: Matemático de 69 años, exgobernador de Antioquia y exalcalde de Medellín, en su tercera candidatura presidencial. Su campaña se basa en la transparencia, la modernización y la transformación de la ciudad más peligrosa del mundo: Medellín.
Estrategia de comunicación: La institucionalidad, la educación y la lucha anticorrupción son sus ejes articuladores. Apuesta por la ciencia, la tecnología e innovación como motores de progreso nacional y movilidad social.
Base Electoral: Clases medias urbanas ilustradas, votantes anticorrupción y sectores de centro que rechazan tanto al petrismo como a la derecha dura.
Claudia López — movimiento independiente
Perfil: Política, activista y exalcaldesa de Bogotá entre el año 2020 y 2023. Fue senadora por la Alianza Verde y candidata a vicepresidenta en 2018. Asimismo, se desempeñó como consultora de Naciones Unidas.
Estrategia de Comunicación: Su campaña, al igual que la de Fajardo, está centrada en la institucionalidad y la anticorrupción, tomando como ejes la eficiencia administrativa, la descentralización y la transparencia digital.
Base Electoral: Clases medias urbanas (concentradas principalmente en Bogotá), sectores profesionales independientes, voto joven que rechaza la polarización binaria y progresismo no petrista.
Encuestas y expectativas
Las encuestas indican un escenario incierto, producto de la fragmentación y del desgaste del oficialismo, en donde resulta imposible anticipar con certeza quién acompañará a Cepeda en el balotaje.
A unas semanas de las elecciones, el informe de la Fundación Génesis Crea plantea un escenario de primera vuelta: Iván Cepeda lidera la intención de voto con 34,3% mientras que Paloma Valencia queda segunda con el 27,9 % , dejándole el tercer lugar al ultraderechista Abelardo De La Espriella con el 21,7 %. En este sentido, la senadora uribista se perfila como principal rival en una segunda vuelta.
En cambio, el informe de Atlas Intel pinta un mapa totalmente distinto en el cual Iván Cepeda obtendría el primer lugar con un 38,7% , seguido por Abelardo de la Espriella que marca un 37,3%. En este escenario, una segunda vuelta parece cada vez más cercana para el candidato novato que sigue creciendo y ganando más espacio, mientras que los números de Paloma Valencia están en descenso con 14,3%. Por el lado de Fajardo y López, ninguno supera el 4% en ninguna de las dos mediciones.
En el caso de un balotaje las encuestas proyectan que ambas derechas le ganarían con amplia comodidad; en el caso de De La Espriella con un 53,4% contra un 40,3% de Cepeda, y Valencia con un 52,1% contra un 41,7%. A esto se le suma la encuesta de Guarumo en donde surgió la pregunta: “¿Por quién nunca votaría?” en donde Cepeda obtuvo un 42,9%, evidenciando la contundente desaprobación del gobierno.
Las encuestas coinciden en la lectura de fondo: La segunda vuelta es casi inminente debido a que ninguno de los candidatos alcanza el 50% más uno necesario para ganar en primera vuelta. Las mediciones muestran que Cepeda, aunque es probable que vaya a segunda, dejó de crecer. En este sentido la continuidad con el gobierno de Petro es su principal activo electoral al igual que el límite que le impide ir más allá de su electorado base y a horas de los comicios, el oponente verdadero sigue siendo desconocido.



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