Perú | Elecciones presidenciales de 2026
- Martina Rivarola
- 16 jun
- 9 min de lectura

Autores: Alicia Silvia Albino, Maxi Espósito, Martina Rivarola
Contexto
Este 12 de abril Perú fue a las urnas para elegir a un nuevo presidente en un contexto de incertidumbre con 36 candidatos a presidentes, pero ninguno con la mayoría necesaria para ganar en la primera vuelta, siendo imprevisible lo que pueda suceder. Esta fragmentación enorme se da en una sociedad descreída de los partidos políticos que ha ido en aumento en los últimos años. Donde la asunción del nuevo presidente -el octavo en diez años-, marca la crisis del régimen político y el proceso electoral.
Dentro de los candidatos actuales, no hay ninguno capaz de superar el 10% de aprobación en las encuestas. Detrás de ello está el repudio a todo el sistema y el desencanto con su sistema político tradicional. Actualmente, Perú enfrenta varias crisis que no tienen únicamente que ver con su débil democracia, como lo son sus crisis económicas y sus denuncias por corrupción; su falta de seguridad y sus conflictos territoriales. El más importante de todos, su inestabilidad política, un problema que arrastran hace años.
Durante las presidencias de Humala Ollanta en el 2011, Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcarra (tres presidencias muy problemáticas) el Congreso estuvo dominado por la oposición Fuerza Popular, partido creado por la hija del expresidente peruano Alberto Fujimori, Keiko Fujimori, y se opuso a muchas de las acciones realizadas por los presidentes. Kuczynski fue electo presidente en 2016 como parte del partido “Peruanos por el Cambio”, y renunció a su presidencia el 23 de marzo de 2018 luego de un juicio político exitoso y días antes de la votación de una condena por lavado de dinero, corrupción y vínculos con Odebrecht, una empresa de obras públicas. Actualmente, está bajo arresto domiciliario. A él lo sucede Vizcarra, que era parte de la fórmula presidencial de Kuczynski como Vicepresidente. En 2019 Vizcarra disuelve el Congreso legislativo y emite un decreto para elecciones legislativas. Este inicio de crisis constitucional generó que la Vicepresidenta segunda, Mercedes Aráoz sea destituida y la intención de correr por medios institucionales a Vizcarra aunque no de forma exitosa. En Noviembre de 2020, por segunda vez, el Congreso peruano intenta destituirlo esta vez con éxito y le sucede el líder de la oposición Manuel Merino. Esta destitución tuvo un impacto negativo frente a la población y analistas políticos, que lo calificaron como un golpe de estado. A 7 días de asumir, Merino renuncia a su puesto y asume Fransisco Sagasti en su lugar.
Esta fragmentación democrática, como podemos ver, no es nueva. Es un problema que Perú viene arrastrando desde hace ya 10 años. Y estas elecciones no parecen solucionar nada de este conflicto.
Sistema Electoral - Político:
El sistema político peruano es presidencialista y unicameral, con un sistema de partidos bastante amplio y muy fragmentado; entrando en la categorización de pluralismo polarizado. Hay muchísimos partidos capaces de presentarse a elecciones y, en general, están altamente polarizados entre ellos. Además, la ley peruana permite la formación de agrupaciones políticas de corte local en las elecciones regionales, de manera que parte importante de los miembros del ejecutivo y del legislativo a nivel municipal y en las regiones peruanas no está afiliada a ningún partido nacional, lo que a su vez genera una mayor cantidad de partidos con necesidad de coalición que, debido al contexto, son incapaces de formar.
El actual Congreso está compuesto por 130 congresistas, electos por el voto popular para un mandato de cinco años. La elección coincide con la votación para presidente y la distribución de los escaños se da de acuerdo con la población votante en cada uno de los 26 distritos electorales peruanos. Este sistema tiende a ser proporcional pero indirectamente favorece a los partidos más grandes sobre los más pequeños. La circunscripción de Lima, la capital peruana, abarca también a los votantes del extranjero y es la que elige la mayor cantidad de parlamentarios: son 36. La provincia de Madre de Dios, en la Amazonía peruana, es la que elige menos congresistas, con apenas un escaño.
En el Perú, el voto para congresista es preferencial de lista abierta, es decir, cada partido o alianza electoral presenta una lista de candidatos al Congreso en cada provincia del país. A la hora de la votación, el elector escoge votar por un partido y tiene la opción de elegir a partir de la lista de ese partido el candidato de su preferencia. Aunque el partido saque X escaños, no entran necesariamente los primeros de la lista, sino los más votados dentro de ella.
Este sistema, a su vez, genera dificultad para gobernar con mayoría parlamentaria, como lo fue en el caso de Alan García y Ollanta Humala. Este último logró tener la principal bancada en el Congreso pero perdió parlamentarios a lo largo del gobierno. En ambos casos hubo conflictos entre el Ejecutivo y el Legislativo nacional que han generado distintas crisis políticas.
Partidos y Candidatos: Un escenario de fragmentación récord
En sintonía con el clima de descreimiento social analizado en el apartado anterior, la oferta electoral para este 12 de abril refleja una atomización sin precedentes: 36 fórmulas presidenciales han sido oficializadas por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Esta dispersión del voto sugiere que el sistema de partidos tradicionales ha sido desplazado por figuras que apelan directamente a la protección y al orden.
Veamos cuales son, dentro de los 36 candidatos, los perfiles que logran perforar el techo del desinterés ciudadano o de partidos tradicionales.
Las Fuerzas Tradicionales:
Fuerza Popular: partido fujimorista rebautizado en 2012, por el que postula a la presidencia Keiko Fujimori, hija del ex presidente peruano Alberto Fujimori. Ya fallecido, en su momento fue encarcelado por delitos de lesa humanidad. Keiko, en su cuarta postulación, busca consolidar el voto de la derecha conservadora. Su fórmula la integran Luis Galarreta y Miguel Torres. Su campaña se centra en la "estabilidad" frente al caos, aunque carga con el peso de ser una de las figuras con mayor resistencia en los sectores urbanos.
Renovación Popular: Rafael López Aliaga, el actual alcalde de Lima apuesta por un discurso de eficiencia empresarial y valores religiosos. Bajo el apodo de "Porky", propone un plan de "seguridad masiva" y "Hambre Cero", apelando a los sectores que exigen una limpieza drástica de la administración pública.
Avanza País: Su candidato; José Williams Zapata, es un ex militar y expresidente del Congreso representa una opción de derecha institucional, enfocada estrictamente en la seguridad nacional y la lucha contra el crimen organizado.
Partido Aprista Peruano: considerado hasta el principal partido tradicional peruano, fue fundado en la década de 1920 por Víctor Raúl Haya de la Torre como un movimiento político de izquierdas cuyas pretensiones iniciales eran continentales. En el Perú, donde de hecho logró establecerse, fue declarado partido ilegal en diversas ocasiones a lo largo de las décadas de 40, 50 y 60, en las cuales Haya de la Torre fue perseguido. Desde la muerte de Haya de la Torre, en 1979, el líder incontestado del partido es Alan García Pérez, quien ha gobernado el Perú en dos mandatos de corte ideológico bastante distintos.
El Centro Académico y la "Reforma Política"
Ahora Nación: El rector de la UNI, Alfonso López Chau, se posiciona como una alternativa intelectual y conciliadora. Su base electoral principal son los jóvenes y sectores que buscan una industrialización del país y una mejora sustancial en la educación técnica.
Perú Primero: Hermano del expresidente Martín Vizcarra, Mario Vizcarra, busca captar el caudal político del "vizcarrismo" con un discurso fuertemente centrado en la reforma constitucional y la eliminación de la inmunidad parlamentaria.
Partido del Buen Gobierno: agrupación que se creó en 2023 con la intención de ofrecer una alternativa distinta dentro del sistema político, que postula a Jorge Nieto como su candidato a presidente de la Nación.
Partido Morado: Mesías Guevara representa al centro-progresismo con un enfoque en la institucionalidad y la tecnocracia.
Los "Outsiders":
Dos figuras han irrumpido con fuerza, moviendo el tablero de las encuestas en el último mes:
País Para Todos: Carlos Álvarez, el reconocido humorista ha saltado a la arena política con un discurso populista de "fiscalización ciudadana". Su lema se basa en la denuncia constante y la propuesta de medidas extremas como la pena de muerte para corruptos, conectando directamente con el "voto bronca".
Integridad Democrática: Wolfgang Grozo , empresario que utiliza plataformas digitales (TikTok/Instagram) para captar al electorado joven y emprendedor. Se presenta como el "Bukele peruano", prometiendo una reducción drástica del Estado y vigilancia tecnológica masiva.
4. La Izquierda y otros sectores:
Juntos por el Perú: El psicólogo y político Roberto Sánchez se presenta como candidato presidencial de Juntos por el Perú para las Elecciones Generales 2026. Con una trayectoria que abarca cargos en el Congreso, el Ejecutivo y gobiernos locales, Sánchez busca liderar la propuesta de su partido en un escenario político marcado por la polarización y la demanda de renovación.
Perú Libre: Vladimir Cerrón, a pesar de los cuestionamientos judiciales, mantiene una base de apoyo en los sectores rurales del centro del país con un discurso de nacionalización de recursos.
Las elecciones sucedidas este pasado domingo 12 de abril estuvieron llenas de irregularidades y fallas. En varias mesas de Lima no llegó el material electoral. La repartición estaba a cargo de la ONPE pero hubo una descoordinación con la empresa logística. Pese a las largas colas y reclamos, 15 mesas no abrieron. Carlos Álvarez, candidato de País para Todos en las elecciones generales 2026, publicó un video en sus redes sociales en el que responsabilizó a Piero Corvetto, jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), por los retrasos y dificultades que enfrentaron miles de electores en varios locales de votación. Además, varias de las mesas de escrutinio comenzaron la contabilización de votos sin luz, avanzando más lentamente de lo usual. En una decisión extraordinaria, el Jurado Nacional de Elecciones resolvió ampliar el proceso electoral para que las personas que no pudieron ejercer su voto durante la jornada puedan hacerlo hoy lunes 13 de abril. Además, la entidad exhortó a las encuestadoras a suspender la difusión de sondeos y conteos rápidos mientras se resuelve la situación electoral.
Luego de una gran primera vuelta electoral, la candidata de derecha Keiko Fujimori queda en primer lugar, y quien la acompañará a la segunda vuelta es Roberto Sánchez.
Este resultado es una verdadera sorpresa para el país. En simulacros de votación previos a la primera vuelta electoral realizadas por IPSOS, Sánchez experimentó un crecimiento significativo en la intención de voto. De un 3,2% a un 9% en votos válidos, logró superar a candidatos como Alfonso López Chau y César Acuña. Con estos resultados, él se posicionaba en cuarto lugar entre los posibles ganadores; por debajo de Aliaga y Nieto.
Durante el debate presidencial, Roberto Sánchez expuso un programa centrado en el fortalecimiento de la educación pública y la democratización de derechos sociales y económicos. Propuso el ingreso libre a la educación superior y garantiza un salario no menor a una Unidad Impositiva Tributaria (UIT), equivalente a 5.500 soles, para los profesores. Además, se comprometió a aumentar el presupuesto del sector educación del 6 % al 10 % del PBI en un plazo de cinco años, declarando en emergencia el sistema educativo y exigiendo que cada institución cuente con un psicólogo escolar.
El candidato anunció la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y la declaración de la educación como un derecho fundamental consagrado en la Constitución. En materia de políticas públicas, propuso un centro nacional de planeamiento y evaluación de impacto para sustentar las decisiones estatales en evidencia científica, así como auditoría social de las concesiones y del régimen económico.
Balotaje y resultados finales.
Celebrado el pasado domingo 7 de Junio, el balotaje de este año demostró ser bastante reñido, como vienen siendo estas últimas elecciones. El escrutinio de las mesas electorales todavía sigue, y los resultados fueron apareciendo a lo largo de la semana. Debido al sistema electoral de Perú y la diferencia que tienen los candidatos en los diferentes sectores del país, los resultados varían muchísimo.
En los primeros conteos, que corresponden a las mesas de Lima del país, Fujimori mostraba ventaja. Cuando comienzan a llegar los conteos de los sectores del centro y del sur del país, Sánchez tomó la delantera. En la recta final se contabilizaron las urnas del extranjero, y Fujimori volvió a posicionarse en el primer lugar. Actualmente, con un 98,37% de las mesas escrutadas, la derecha ganaría con un 50,012% y la izquierda quedaría atrás con tan solo 49,99%, un margen muy pequeño.
A pesar de todas las dificultades y problemas presentados a lo largo de este proceso electoral, todo indica que la derecha ganaría. Los votos que restan por escrutarse pertenecen a mesas del exterior y a las impugnaciones de Lima, la capital de Perú, y donde Keiko es la más votada. Esto le daría la ventaja definitiva sobre Sánchez y una posible victoria. Perú tiene historia con respecto a elecciones ganadas con poco margen de diferencia. Más exactamente, esta sería la tercera consecutiva. En las dos anteriores Keiko fue derrotada por Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo con una diferencia de apenas 40.000 votos. Con los resultados presentados Sánchez pidió una revisión total de los votos emitidos, pero el vicepresidente de Fujimori rechazó la propuesta.
Conclusiones
Las elecciones presidenciales peruanas de 2026 reflejan, una vez más, la profunda fragmentación política y social que caracteriza al país desde hace más de una década. La dispersión del voto en la primera vuelta, la ausencia de fuerzas capaces de construir mayorías amplias y la estrechez de la definición en el balotaje evidencian un escenario de representación política debilitada y una ciudadanía cada vez más desconfiada de las instituciones.
Más allá del resultado final, el proceso electoral puso de manifiesto la persistencia de demandas sociales insatisfechas, las marcadas diferencias territoriales en las preferencias electorales y la dificultad de consolidar un sistema de partidos estable. En este contexto, el próximo gobierno enfrentará no solo el desafío de gobernar un país políticamente dividido, sino también el de reconstruir la legitimidad institucional y generar consensos mínimos que permitan afrontar los problemas económicos, sociales y de seguridad que preocupan a la población.



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