Honduras | Elecciones presidenciales del 30/11/2025
- Facundo Barbaro

- 30 nov 2025
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Autores: Alicia Albino, Facundo Barbaro, Fidel Fernández
Contexto
Este domingo 30/11 6 millones y medio de hondureños están llamados a votar en elecciones generales. En ellas se elegirá al Presidente para el período 2026-2030, así como 128 diputados al Congreso de Honduras y 20 diputados al Parlamento Centroamericano, además de alcaldes, vicealcaldes y regidores.
Estos comicios serán un verdadero plebiscito sobre la gestión de Xiomara Castro. En 2021, el triunfo de la actual presidenta, perteneciente al izquierdista Partido LIBRE y esposa del ex presidente Zelaya, significó la vuelta de la izquierda popular al poder tras el golpe de estado militar contra el gobierno de su esposo en 2009. Después de una década de exilios y denuncias de fraude, el progresismo volvía a gobernar Honduras, dejando atrás gobiernos de derecha corruptos, impopulares y con probados vínculos con el narcotráfico, como el de Juan Orlando Hernández.
A cuatro años del triunfo, el panorama cambió notablemente. El optimismo inicial fue sucedido por una sensación ambivalente dado los resultados mixtos de su gestión. Por un lado, impulsó medidas redistributivas orientadas a reducir la gran desigualdad de la que el país adolece. Impulsó nuevos derechos laborales y sociales, prohibió actividades consideradas contaminantes como la minería y alentó políticas de transparencia y anticorrupción. Además, se distanció de los dictados del Departamento de Estado norteamericano con una política externa soberana, que incluyó el acercamiento a dirigentes progresistas de la región como López Obrador y Arévalo, el histórico establecimiento de relaciones diplomáticas con China y el rechazo a acuerdos de libre comercio con Washington. Por último, logró recuperar la economía tras los efectos de la pandemia y de catastróficos huracanes, registrando un crecimiento de casi el 4% anual.
Por otro lado, su gobierno se vio expuesto a grandes limitaciones. En primer lugar, no logró mantener el esquema de alianzas que la llevó a triunfar y perdió así la mayoría en el Congreso. En segundo lugar, la posición legislativa minoritaria impidió que Castro avance en las reformas estructurales económicas y sociales prometidas. En tercer lugar, se enfrentó al avance de la criminalidad de las maras. Si bien logró resultados positivos en algunas ciudades, la tasa de homicidios no logró reducirse suficientemente y su gestión sufrió críticas espejadas en el caso del vecino país de El Salvador, gobernado por Nayib Bukele. Además, la inversión externa cayó a partir de medidas como la prohibición a la minería. Por último, su acercamiento al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela y su ambigüedad ante las controversias electorales de 2024 provocaron el padecimiento de múltiples críticas internas y externas y un incipiente aislamiento a nivel regional para Honduras.
De este modo, el oficialismo llega a las elecciones con un gran tendal de frustraciones y sectores desencantados. Esta debilidad se evidencia en la reorganización de la oposición, que si bien no logró unirse de cara a estas elecciones, logró unificar un mismo tono discursivo agresivo contra Castro, amparado por Estados Unidos, las empresas transnacionales que operan en Honduras y los grandes grupos mediáticos. Esta frontal campaña de desprestigio al gobierno tomó mayor forma con controversias como el supuesto intento del gobierno de manipular el proceso electoral a su favor por medio de reformas en el Consejo Nacional Electoral o las irregularidades denunciadas durante las internas presidenciales que los partidos celebraron el 9 de marzo.
Este clima impertinente para la celebración de comicios libres y limpios volvió a hacerse sentir hace dos semanas, cuando el gobierno denunció un plan de boicot a las elecciones orquestado por el Partido Nacional y unidades del Ejército, que incluía el deliberado no reconocimiento a los resultados cuando sean publicados.
Por todo lo dicho, la oposición tuvo éxito al imponer en la campaña un tono antagónico, violento y polarizante: si no es derrotado el gobierno, Honduras se convertirá en Venezuela. Así las cosas, con mucha probabilidad la mayor parte del electorado se inclinará por los candidatos opositores.
Sin embargo, el oficialismo no se da por vencido y apuesta a un escenario de tercios: si los votos opositores se reparten proporcionalmente entre los principales candidatos, LIBRE podría permanecer como primera fuerza y así, seguir gobernando Honduras hasta 2030.
Sistema electoral
Es un modelo democrático representativo, se eligen a los titulares del Poder Ejecutivo y Legislativo por sufragio directo y secreto. Votan mayores de 18 años y el voto es voluntario, no obligatorio.
Antes de las elecciones generales, los partidos políticos realizan elecciones primarias bajo la supervisión del CNE, donde escogen sus candidatos oficiales. Aparte del CNE, las principales instituciones encargadas de la organización y supervisión del proceso electoral son el Tribunal de Justicia Electoral y el Registro Nacional de las Personas.
En las elecciones para el Congreso Nacional, Honduras utiliza el sistema D'Hondt. Esto significa que los lugares se obtienen de acuerdo con el número de votos que recibe cada partido en cada región o municipio.
Honduras ha realizado diversas reformas electorales, para fortalecer la transparencia y credibilidad en el proceso electoral. Pero pese a eso, el sistema electoral enfrenta retos, como la corrupción, la falta de confianza y la polarización política.
Candidatos
Los candidatos y fuerzas son:
Rixi Ramona Moncada - Partido Libertad y Refundación (LIBRE). La candidata del oficialismo es una maestra y abogada que se desempeñó en diversos cargos durante los gobiernos de Zelaya y Castro, destacándose su rol como Secretaria de Finanzas y Secretaria de Defensa del actual gobierno. Su campaña apuesta a un relanzamiento del gobierno, manteniendo una retórica progresista y popular, rechazando la intervención norteamericana en la política hondureña y apelando a la defensa de la soberanía y el recuerdo negativo de los últimos gobiernos de derecha por parte del electorado. Es íntima del matrimonio presidencial y ha sido acusada de nepotismo por la cantidad de familiares suyos en puestos oficiales.
Nasry Asfura Zablah - Partido Nacional de Honduras (PNH). El principal partido de derecha quiere volver al poder a tan solo 4 años de haberlo perdido, en medio de escándalos del expresidente Juan Orlando Hernández y de un inédito desplome de su fuerza electoral. Su lema Dios, Patria y Libertad demuestra que el PN mantiene su discurso conservador y neoliberal, prometiendo un retorno al alineamiento con Estados Unidos, el impulso a la inversión privada y la vuelta de concepciones sociales tradicionales al gobierno nacional. Al igual que en 2021, vuelve a postular al empresario y ex alcalde de la Capital, Nasry Asfura. Hijo de inmigrantes palestinos, es reconocido como uno de los pocos dirigentes del PN con imagen positiva, popularizándose con el slogan Papi a la orden.
Salvador Alejando César Nasralla Salum - Partido Liberal de Honduras (PLH). Como el segundo partido tradicional de Honduras, el PLH apuesta volver al poder tras 15 años, cuando Zelaya aún integraba el partido. Busca lograrlo con la candidatura del reconocido conductor Salvador Nasralla. De origen libanés y tras una vida como personaje público, se lanzó a la política como outsider tras el golpe de 2009, siendo un férreo opositor a los gobiernos del Partido Nacional. Con una impronta anti corrupción, se volvió uno de los principales dirigentes del país por medio de sus propios partidos y accedió a alianzas electorales con LIBRE en 2017 y 2021. Al triunfar Xiomara Castro, Nasralla fue ungido como designado presidencial, es decir, vicepresidente. No obstante, la alianza no duraría en el gobierno y Nasralla se uniría al Partido Liberal. Triunfó en las primarias y encaró desde entonces una agresiva campaña contra la familia presidencial. No obstante esta beligerancia, su programa es centrista socioliberal, distanciándose de la derecha del PN. Es el favorito en las encuestas.
Mario Enrique Rivera Callejas - Partido Demócrata Cristiano (PDC). El minoritario partido presenta la candidatura de Mario Rivera, empresario y presentador de TV . Lejos de su origen humanista, el PDC impulsa una agenda de alineamiento automático con Estados Unidos, acompañado de una fuerte retórica populista y conservadora. Busca canalizar el apoyo de sectores opositores seducidos por la narrativa de derecha, pero refractarios a votar por el PNH.
Jorge Nelson Ávila Gutiérrez - Innovación y Unidad Socialdemócrata (PINU - SD). Por último, la alianza de pequeños partidos de centro izquierda presenta la candidatura del economista Nelson Ávila. Distanciado de LIBRE, este espacio busca capturar votos progresistas desencantados con el actual oficialismo. Al igual que Nasralla, supo integrar la alianza transversal de oposición al Partido Nacional junto a LIBRE en 2017 y 2021.
Encuestas
Las sondeos vaticinan un claro escenario de tercios, con una relativa paridad entre LIBRE, el Partido Nacional y el Partido Liberal. Si bien entre Nasralla y Asfura reunirían más del 70% de los votos, de no existir ninguna ventaja notable para alguno de ellos, Moncada tendría chances de quedar primera y darle un inesperado triunfo al oficialismo.
No obstante, la tendencia de las últimas semanas indica un claro crecimiento de la intención de voto del liberal Nasralla. Mientras Asfury pareciera estancado debajo del 35%, muchos sondeos coinciden en ubicar a Nasralla superando el 40%. Por su parte, la intención de voto de LIBRE se muestra muy volátil: mientras unas consultoras plantean una enorme caída alrededor de un magro 20%, otras pronostican a Moncada superando el 35% y peleando voto a voto con Nasralla.De esta forma, el promedio de encuestas otorga un 39% para Nasralla, un 32% para Asfury y un 31% para la candidata oficialista.
Si bien el escenario sigue abierto, la izquierda hondureña se prepara para un abandono del poder a solo cuatro años de la vuelta triunfal, mucho más temprano de lo que hubieran imaginado. Otro caso más de la volatilidad electoral de nuestra región.



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